23 de noviembre de 2013

Hdad de la Amargura - Besamanos - Sevilla






Pontificia, Real e Ilustre Hermandad Sacramental y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús del Silencio en el Desprecio de Herodes, María Santísima de la Amargura Coronada y San Juan Evangelista, y Santa Ángela de la Cruz





María Stma de la Amargura Coronada  ( Sevilla )
María Stma de la Amargura Coronada  ( Sevilla )



María Stma de la Amargura Coronada  ( Sevilla )
María Stma de la Amargura Coronada  ( Sevilla )



María Stma de la Amargura Coronada  ( Sevilla )
María Stma de la Amargura Coronada  ( Sevilla )

María Stma de la Amargura Coronada  ( Sevilla )
María Stma de la Amargura Coronada  ( Sevilla )


María Stma de la Amargura Coronada  ( Sevilla )
María Stma de la Amargura Coronada  ( Sevilla )



María Stma de la Amargura Coronada  ( Sevilla )
María Stma de la Amargura Coronada  ( Sevilla )

María Stma de la Amargura Coronda  ( Sevilla )
María Stma de la Amargura Coronada  ( Sevilla )


María Stma de la Amargura Coronada  ( Sevilla )
María Stma de la Amargura Coronada  ( Sevilla )

María Stma de la Amargura Coronada  ( Sevilla )
María Stma de la Amargura Coronada  ( Sevilla )

María Stma de la Amargura Coronada  ( Sevilla )
María Stma de la Amargura Coronada  ( Sevilla )


Su hijo, que ante ella camina soportando el Desprecio

Nuestro Padre Jesús del Silencio en el Desprecio de Herodes
Nuestro Padre Jesús del Silencio en el Desprecio de Herodes


Nuestro Padre Jesús del Silencio en el Desprecio de Herodes
Nuestro Padre Jesús del Silencio en el Desprecio de Herodes


Nuestro Padre Jesús del Silencio en el Desprecio de Herodes
Nuestro Padre Jesús del Silencio en el Desprecio de Herodes


Nuestro Padre Jesús del Silencio en el Desprecio de Herodes
Nuestro Padre Jesús del Silencio en el Desprecio de Herodes


Su eterno confidente en las noche de primavera









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Procesión de la Espada, Catedral Sevilla 23.11.2013


Alcalde de Sevilla portando Espada de San Fernando
Hoy, 23 de noviembre, se conmemora el aniversario de la conquista de Sevilla a manos de Fernando III, posteriormente llamado el Santo, hecho acaecido en el año 1248; para celebrar dicha efeméride se celebra cada año, en la festividad de San Clemente, la "procesión de San Clemente", "procesión de la espada" o "procesión de las gradas" que tantos nombres tiene el acto.

Esta procesión se instauró por Alfonso X el Sabio en el año 1255, llegando hasta nuestros días como digno recordatorio a su padre.
Esta es una de las más antiguas tradiciones de la ciudad, desconocida para muchos, y quizás sea la procesión más antigua de la que se tiene data en Sevilla.

La procesión transcurre por el interior de la Catedral. Previamente el Alcalde realiza el juramento de devolver al Cabildo Catedralicio, en perfecto estado, la espada de San Fernando, que porta el propio alcalde, agarrándola de la hoja, no de la empuñadura, como dispuso Felipe II en el siglo XVI, así como el pendón del Rey Santo, portado por el capitular más joven del Ayuntamiento.

Urna con los restos de San Fernando
La procesión en si esta formada por el Cabildo Catedralicio, con todos sus canónigos, portando una reliquia de San Clemente, los caballeros y damas de la Orden de Caballeros de San Clemente y San Fernando, Corporación Municipal bajo mazas, unidad de escolta de la Policía Local en traje de gala.

El juramento del Alcalde e inicio de la procesión se realiza en la capilla real, donde previamente se ha abierto la urna que contiene los restos incorruptos de San Fernando, al que rinden guardia unidades militares de la plaza, después de transcurrir por las naves catedralicias finaliza en el Altar Mayor donde se oficia una misa.

Tras el oficio se regresa a la Capilla Real donde el Alcalde devolverá, en perfecto estado al Cabildo la espada y pendón del patrón de Sevilla.

Vídeos del juramento del Alcalde e inicio de la procesión por la naves catedralicias.







Fotos de procesión y urna con los restos de San Fernando

Procesión claustral, Caballeros de San Fernando


Procesión claustral, canonigos Catedral

Procesión claustral, canónigos Catedral Sevilla

Procesión claustral, Arzobispo Sevilla

Procesión Claustral, unidad de honores Policía Local

Procesión Claustral, espada de San Fernando

Procesión Claustral, espada de San Fernando
Procesión Claustral, espada de San Fernando

Procesión claustral, Pendón de San Fernando

Procesión Claustral, espada de San Fernando
Procesión Claustral, espada de San Fernando

Procesión Claustral, espada de San Fernando
Procesión Claustral, espada de San Fernando

Procesión Claustral, espada de San Fernando
Procesión Claustral, espada de San Fernando


Procesión Claustral, espada de San Fernando

Urna con restos San Fernando
Urna con restos San Fernando


Urna con restos San Fernando

Urna con restos San Fernando

Virgen de los Reyes, Patrona de Sevilla

Urna con restos San Fernando

Virgen de los Reyes, Patrona de Sevilla
Virgen de los Reyes, Patrona de Sevilla

Urna con restos San Fernando




Imágenes de algunas vidrieras de la Santa Iglesia Catedral
Vidriera Catedral de Sevilla

Vidriera Catedral de Sevilla


Vidriera Catedral de Sevilla

Vidriera Catedral de Sevilla

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16 de noviembre de 2013

Besamanos Gracia y Amparo - Los Javieres (Sevilla)






 
Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de las Almas, María Santísima de Gracia y Amparo, María Inmaculada y San Francisco Javier


María Santísima de Gracia y Amparo - Sevilla
María Santísima de Gracia y Amparo - Sevilla



María Santísima de Gracia y Amparo - Sevilla
María Santísima de Gracia y Amparo - Sevilla


María Santísima de Gracia y Amparo - Sevilla
María Santísima de Gracia y Amparo - Sevilla

María Santísima de Gracia y Amparo - Sevilla
María Santísima de Gracia y Amparo - Sevilla

María Santísima de Gracia y Amparo - Sevilla
María Santísima de Gracia y Amparo - Sevilla

María Santísima de Gracia y Amparo - Sevilla
María Santísima de Gracia y Amparo - Sevilla
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María Santísima de Gracia y Amparo - Sevilla
María Santísima de Gracia y Amparo - Sevilla

María Santísima de Gracia y Amparo - Sevilla
María Santísima de Gracia y Amparo - Sevilla

María Santísima de Gracia y Amparo - Sevilla
María Santísima de Gracia y Amparo - Sevilla

María Santísima de Gracia y Amparo - Sevilla
María Santísima de Gracia y Amparo - Sevilla

María Santísima de Gracia y Amparo - Sevilla
María Santísima de Gracia y Amparo - Sevilla

Stmo. Cristo de las Almas - Sevilla
Stmo. Cristo de las Almas - Sevilla









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13 de noviembre de 2013

Exposición "Joselito y Belmonte: una revolución complementaria"


Cartel de la exposición

El pasado 15 de octubre se inauguró en Sevilla la exposición " Joselito y Belmonte, una revolución complementaria ". Estos dos toreros formaron la dupla más representativa de los primeros años del siglo XX, creando una rivalidad dificilmente repetida en la historia.

Joselito ( Gelves 8 mayo1895 - Talavera de la Reina 16 mayo1920) está considerado el torero más completo, murió prematuramente cuando se encontraba en la cima del éxito. En los pocos años que el toreo gozo de su capote dejo anotadas páginas para la historia, no se sabe que hubiese pasado de no mediar aquel día el asta de "Bailador" para acabar con el maestro.

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6 de noviembre de 2013

LUIS CERNUDA ( Sevilla 1902 - Mexico 1963 )

 

Luis Cernuda fue uno de los poetas fundamentales de la Generación del 27, nacido en Sevilla en septiembre de 1902. La obra de Gustavo Adolfo Bécquer despertó su interés por la poesía desde muy pequeño; comenzó a escribir alentado por un profesor, quien a su vez le brindaba conocimientos técnicos.

En su juventud, realizó sus primeras publicaciones en Revista de Occidente. Estuvo siempre muy influenciado por la literatura francesa, e incluso tradujo parte de la obra del surrealista Paul Éluard. Nunca escondió su homosexualidad, y esto acarreó las nefastas etiquetas y el esperable desprecio en su propia tierra, con la cual no parecía sentirse muy identificado. Durante la Guerra Civil, comenzó su exilio en Estados Unidos, donde trabajó como docente. Más tarde, se trasladó a México, donde falleció en noviembre de 1963.

A lo largo de su vida, reflejó en sus poemas un espíritu que comenzó esperanzado, que exaltaba la belleza y la ornamentaba, pero que progresivamente se fue endureciendo y se volvió más práctico y conceptual. Algunos de sus títulos, ubicados en orden cronológico, bastan para avalar lo dicho anteriormente: "Perfil del aire", "Los placeres prohibidos", "Las nubes", "Vivir sin estar viviendo" y "Desolación de la quimera".

La educación de Cernuda, debido a la condición militar de su padre, retirado con el grado de Coronel  fue rígida e intransigente. A los 9 años comenzó a leer poesía, quizás debido a que en ese momento Bécquer, de quien se trasladaban sus restos mortales, estaba en boca de Sevilla entera; también contó con la ayuda de un profesor, que viendo sus cualidades le animó a escribir y corregía los versos que el joven Cernuda escribía.

Comienza en la universidad a estudiar derecho, coincidiendo allí con Pedro Salinas ( La voz a ti debida ) que es profesor, aunque abandona los estudios en 1923 para ingresar en el ejercito en el Regimiento de Caballería con plaza en Sevilla, Reg Sagunto 7, retomando sus estudios al año siguiente y concluyéndolos en 1926.


A UN POETA MUERTO ( Eregía a F.G. Lorca)

Así como en la roca nunca vemos
La clara flor abrirse,
Entre un pueblo hosco y duro
No brilla hermosamente
El fresco y alto ornato de la vida.
Por esto te mataron, porque eras
Verdor en nuestra tierra árida
Y azul en nuestro oscuro aire.

Leve es la parte de la vida
Que como dioses rescatan los poetas.
El odio y destrucción perduran siempre
Sordamente en la entraña
Toda hiel sempiterna del español terrible,
Que acecha lo cimero
Con su piedra en la mano.

Triste sino nacer
Con algún don ilustre
Aquí, donde los hombres
En su miseria sólo saben
El insulto, la mofa, el recelo profundo
Ante aquel que ilumina las palabras opacas
Por el oculto fuego originario.

La sal de nuestro mundo eras,
Vivo estabas como un rayo de sol,
Y ya es tan sólo tu recuerdo
Quien yerra y pasa, acariciando
El muro de los cuerpos
Con el dejo de las adormideras
Que nuestros predecesores ingirieron
A orillas del olvido.

Si tu ángel acude a la memoria,
Sombras son estos hombres
Que aún palpitan tras las malezas de la tierra;
La muerte se diría
Más viva que la vida
Porque tú estás con ella,
Pasado el arco de tu vasto imperio,
Poblándola de pájaros y hojas
Con tu gracia y tu juventud incomparables.

Aquí la primavera luce ahora.
Mira los radiantes mancebos
Que vivo tanto amaste
Efímeros pasar junto al fulgor del mar.
Desnudos cuerpos bellos que se llevan
Tras de sí los deseos
Con su exquisita forma, y sólo encierran
Amargo zumo, que no alberga su espíritu
Un destello de amor ni de alto pensamiento.

Igual todo prosigue,
Como entonces, tan mágico,
Que parece imposible
La sombra en que has caído.
Mas un inmenso afán oculto advierte
Que su ignoto aguijón tan sólo puede
Aplacarse en nosotros con la muerte,
Como el afán del agua,
A quien no basta esculpirse en las olas,
Sino perderse anónima
En los limbos del mar.

Pero antes no sabías
La realidad más honda de este mundo:
El odio, el triste odio de los hombres,
Que en ti señalar quiso
Por el acero horrible su victoria,
Con tu angustia postrera
Bajo la luz tranquila de Granada,
Distante entre cipreses y laureles,
Y entre tus propias gentes
Y por las mismas manos
Que un día servilmente te halagaran.

Para el poeta la muerte es la victoria;
Un viento demoníaco le impulsa por la vida,
Y si una fuerza ciega
Sin comprensión de amor
Transforma por un crimen
A ti, cantor, en héroe,
Contempla en cambio, hermano,
Cómo entre la tristeza y el desdén
Un poder más magnánimo permite a tus amigos
En un rincón pudrirse libremente.

Tenga tu sombra paz,
Busque otros valles,
Un río donde del viento
Se lleve los sonidos entre juncos
Y lirios y el encanto
Tan viejo de las aguas elocuentes,
En donde el eco como la gloria humana ruede,
Como ella de remoto,
Ajeno como ella y tan estéril.

Halle tu gran afán enajenado
El puro amor de un dios adolescente
Entre el verdor de las rosas eternas;
Porque este ansia divina, perdida aquí en la tierra,
Tras de tanto dolor y dejamiento,
Con su propia grandeza nos advierte
De alguna mente creadora inmensa,
Que concibe al poeta cual lengua de su gloria
Y luego le consuela a través de la muerte.


DONDE HABITE EL OLVIDO

Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.


SI UN HOMBRE PUDIERA DECIR LO QUE AMA

Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo,
dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.

Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.


HE VENIDO PARA VER

He venido para ver semblantes
Amables como viejas escobas,
He venido para ver las sombras
Que desde lejos me sonríen.

He venido para ver los muros
En el suelo o en pie indistintamente,
He venido para ver las cosas,
Las cosas soñolientas por aquí.

He venido para ver los mares
Dormidos en cestillo italiano,
He venido para ver las puertas,
El trabajo, los tejados, las virtudes
De color amarillo ya caduco.

He venido para ver la muerte
Y su graciosa red de cazar mariposas,
He venido para esperarte
Con los brazos un tanto en el aire,
He venido no sé por qué;
Un día abrí los ojos: he venido.

Por ello quiero saludar sin insistencia
A tantas cosas más que amables:
Los amigos de color celeste,
Los días de color variable,
La libertad del color de mis ojos;

Los niñitos de seda tan clara,
Los entierros aburridos como piedras,
La seguridad, ese insecto
Que anida en los volantes de la luz.

Adiós, dulces amantes invisibles,
Siento no haber dormido en vuestros brazos.
Vine por esos besos solamente;
Guardad los labios por si vuelvo.




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5 de noviembre de 2013

Carne de Dios Sevillana ( J.M. Rubio Rubio 1991 )












Y buscaremos al Señor de Sevilla, y lo encontraremos en las puertas de las casas, en los azulejos de nuestras calles, en la cabecera de los enfermos, en el pensamiento, en los labios, en el corazón de un pueblo que viene a rezarle todos los Viernes del año y a adorarlo cada Epifanía y a besarle las manos cada Domingo de Ramos porque sabe que el reloj del alma del sevillano no marca el tiempo si no pasa por los ojos y las manos del Señor. Y encontraremos al Señor de madrugada y al llegar junto a nosotros con su zancada poderosa, con su paso irresistible, al contemplar otra vez esa herida impresionante de su rostro, esa erosión del amor, de todos los amores de quién es la Verdad eterna de Sevilla, el sevillano volverá a llorar y en sus labios otra vez la Oración más grande, el más sublime acto de Fe que de un Dios pudo hacerse jamás sobre la tierra

Aunque fuera un tronco seco,
deforme, oscuro, podrido,
ese leño dolorido
de tu rostro nazareno.
Aunque nada humano al menos
quedara ya en la madera,
ni tus ojos parecieran
capaces de tu mirada,
ni la llaga descarnada
de tus manos, manos fuera;
ni las espinas hirieran
tu sien de miel traspasada;
aunque ya no hubiera nada
de misterio o de dolor,
ni de hombre ni de Dios
en el leño de tu cara,
en lo poco que quedara
vendría a rezarte también
mi Señor del Gran Poder
carne de Dios Sevillana.



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Dicen que no tiene nombre el corazón.. (J.M. Rubio Rubio 1.991)











Dicen que no tiene nombre
el corazón. Es mentira
porque Triana se llama
el corazón de Sevilla.
El latido de su alma
el pulso de su alegría
que salta de puente a puente
sin un río que lo divida.

Yo lo he visto el Jueves Santo
navegando mar arriba
por marismas de pureza
hasta la playa tranquila
del corazón de su Madre,
esperando noche y día
esos ojos milagrosos
que hacen llorar de alegría.

Dicen que no tiene nombre
el corazón. Es mentira.
Yo lo vi de madrugada
llorar a lágrima viva
sin saber a ciencia cierta
si lloraba o si reía
al ver llegar su Esperanza
entre pleamares de brisa
por el mar del Altozano
con su amor a la deriva,
Capitana de los sueños
de los que nunca lo olvidan
esa Triana de siempre,
esa Triana dormida
que a un lado y otro del puente
es el alma de Sevilla,
el alma que nunca muere
que aunque digan lo que digan
mientras viva su Esperanza
Triana siempre estará viva.

Dicen que no tiene nombre
el corazón. Es mentira
porqueTriana se llama
el corazón de Sevilla.

Y yo lo he visto en el puente
con la noche ya vencida
esperando a su Esperanza
su amor, su fe, su armonía,
velero de su nostalgia
ancla de plata encendida
eternidad de Triana
que aunque digan lo que digan
mientras viva su Esperanza
Triana siempre estará viva
Triana espera en sus ojos
y en su divina sonrisa
y en la ternura morena
y en el sol de sus mejillas
y en sus lágrimas de Madre
y en la Esperanza infinita
del pañuelo que consuela
el dolor de quien la mira
y en su corona de Reina
y en la toca entretejida
que con blancuras de encajes
pone cerco a su sonrisa.

Triana vive entre las flores
y entre la cera encendida
y en los faldones bordados
y en los varales que riman
con el aire que la mece
como una vela extendida
y en los costeros del sueño
paso a paso a la deriva
¡Vamos con ella valientes!
¡Triana al cielo!, ¡Siempre arriba!

¿Dicen que no tiene nombre
el corazón? Es mentira
porque se llama Triana
el corazón de Sevilla.




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